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Factores orales que influyen en el crecimiento bacteriano

El pH de la saliva, la temperatura de la cavidad bucal y el aporte nutricional endógeno, son algunos de los factores determinantes del crecimiento bacteriano.

Los factores que regulan la composición, el desarrollo, la cantidad, la coexistencia y la distribución de los microorganismos orales en las superficies de la cavidad bucal, se conocen como determinantes ecológicos. A continuación se describen los tipos de factores que influyen en el crecimiento bacteriano.

Fisicoquímicos

La mayoría de los géneros y especies microbianas relacionados con el hombre crecen, se reproducen y viven en unas condiciones ambientales que permiten una cierta proliferación microbiana o simplemente la supervivencia. En los ecosistemas orales estas condiciones ambientales dependen de la humedad (agua), el pH de la saliva, la temperatura y el potencial de oxidorreducción.

1. El agua es un factor importante para el desarrollo microbiano en la cavidad bucal, ya que en ella se realizan el intercambio de nutrientes, las reacciones metabólicas y la eliminación de productos de desecho. La disponibilidad del agua es elevada, pues es el componente principal de la saliva que baña todos los ecosistemas orales, excepto el surco gingival.

2. El pH de la saliva oscila entre 6,5 y 7,5, pero está sometido a continuas fluctuaciones. Un descenso del pH puede producirse en respuesta a la entrada de azúcares en la cavidad oral y la producción de ácidos fruto del metabolismo bacteriano.

En cambio, las condiciones de ayuno y el metabolismo proteico (Highasida, 2008) tienden a elevarlo. El pH ácido favorece la desmineralización dental, mientras que el pH básico favorece el acúmulo de cálculo. Las bacterias son susceptibles a los descensos de pH, por lo que tienden a desarrollar estrategias para tolerar los ácidos, mediante proteínas de estrés, activando la ATPasa, abriendo la puerta del lactato o inhibiendo sistemas de transporte intracelulares de hidratos de carbono. Igualmente pueden, por sí mismas, elaborar sustancias alcalinas a partir del catabolismo proteico mediante ureasas, desaminasas y otras enzimas. Aún así, es la saliva la que ejerce la función amortiguadora más importante al contener, entre otros, carbonatos, fosfatos, y proteínas ricas en histidina.

3. La temperatura en la cavidad oral está próxima a los 37 °C, pero puede variar drásticamente en cuestión de segundos según la temperatura de los alimentos que se ingieren durante las comidas. Los microorganismos tienen un gran poder para resistir las condiciones más desfavorables de temperatura, modificando su fisiología y activando la expresión de determinados genes relacionados con la virulencia (formación de fimbrias, producción de proteasas, síntesis de superóxido dismutasa, etc.) lo que afecta a su patogenicidad.

4. La mayor parte de los microorganismos orales son anaerobios estrictos o anaerobios facultativos. Estos caracteres respiratorios no se expresan al azar, sino que son la consecuencia de los potenciales de oxidorreducción de los ecosistemas orales en los que viven. La cavidad bucal es un ambiente especialmente anaerobio por determinantes anatómicos (las criptas de la lengua, los surcos gingivales, las fisuras y las áreas proximales de los dientes limitan la penetración de oxígeno) y microbianos (muchas especies consumen oxígeno y generan potencial de oxidorreducción local bajo).

De adhesión, agregación, y coagregación

La cavidad bucal es un ecosistema abierto en el que constantemente se está produciendo entrada de microorganismos asociados a los alimentos sólidos o líquidos que se ingieren, o al aire que se inspira. Por el contrario, el flujo salival, la masticación, la deglución, la higiene bucal y la descamación de células epiteliales, facilitan la eliminación de las bacterias de las superficies orales. Algunos de estos microorganismos pueden quedar retenidos en zonas protegidas de la cavidad bucal, pero otros tendrán que vencer las fuerzas de eliminación mediante los mecanismos de adhesión (unión entre los microorganismos y los tejidos del hospedador), agregación y coagregación (unión entre diferentes especies). El fenómeno coagregativo es muy frecuente en la cavidad bucal y tiene importancia clínica relevante ya que es, en buena medida, el responsable de la formación de biofilms dentales y de las típicas imágenes en mazorcas de maíz, pilosas y mixtas en las mismas.

Nutricionales

Los microorganismos orales obtienen sus nutrientes de los tejidos circundantes, de las secreciones del hospedador (fuentes endógenas), de otros microorganismos (fuentes bacterianas) y de la dieta (fuentes exógenas).

El aporte nutricional endógeno procede de la saliva y del líquido crevicular, y varía considerablemente en la mucosa oral, el dorso de la lengua o en las superficies dentales supragingivales. Los canales de agua del biofilm oral constituyen un sistema circulatorio primitivo que permiten un intercambio metabólico entre las especies bacterianas, mediante el intercambio de nutrientes y aprovechamiento por parte de algunas bacterias de metabolitos excretados por otras. El aporte exógeno más importante para las bacterias es la sacarosa, con la que sintetizan polisacáridos de reserva; su fermentación produce un descenso del pH, limitando el desarrollo de los microorganismos sensibles.

Protectores del hospedador

La integridad de los dientes y la mucosa, la descamación celular, los tejidos linfoides, la saliva y la masticación, deglución y succión, son factores del hospedador que limitan el establecimiento, la multiplicación y la penetración de los microorganismos en la cavidad oral.

La saliva es la primera línea de defensa para el mantenimiento de la salud bucal por su capacidad tampón, su participación en la remineralización dental y su efecto antibacteriano (Lagerlof y cols., 1994). Contiene proteínas cuya función es retener la humedad y actuar como barrera de protección de las estructuras dentarias y peridentarias, al depositarse sobre las superficies formando la película adquirida. Proteínas como la lisozima, la muramidasa y las beta defensinas poseen propiedades antibacterianas y la lactoferrina, con capacidad para unirse fuertemente al hierro, impide la utilización de este elemento a muchos microorganismos para los que es vital. Además, la saliva también contiene proteínas inmunológicas, entre las que predomina la inmunoglobulina A, que es secretada por células plasmáticas del tejido conectivo. Dichas proteínas antibacterianas y proteínas inmunológicas, retardan el crecimiento bacteriano y el deterioro dental.

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