Las Navidades son fechas especiales, de reencuentros, celebraciones y largas sobremesas, en las que los excesos alimentarios y los cambios de hábitos higiénicos pueden derivar en un incremento de las consultas odontológicas pasadas las fiestas, ya sea por caries (mucho azúcar y menos higiene), ya sea porque algunasdientes, naturales o protésicas, o aparatos ortodóncicos se han resentido con algunos alimentos duros consumidos (turrón de Alicante, turrón de guirlache, crustáceos, moluscos, etc.), ya sea porque ha habido un empeoramiento del estado de salud gingival sobre todo falta de higiene interdental) ).
Conocedores de esta realidad, los especialistas deberían alertar a sus pacientes de los peligros para la salud bucal que pueden entrañar las Navidades e insistirles para que tomen una serie de medidas preventivas, como las que se citan a continuación, para evitar complicaciones o un empeoramiento de su estado basal:
Después, pasadas las Fiestas, sería el momento de reevaluar el estado bucal y enfocar el plan de tratamiento para los siguientes meses. Igualmente, en la población sin patología bucal previa, un control rutinario después de las Navidades permitiría detectar cualquier signo de alerta de enfermedad bucal e iniciar, de ser necesario, el tratamiento preciso.
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