Los trastornos de la salud mental alteran el pensamiento, el comportamiento y el estado de ánimo y pueden dificultar la funcionalidad de las personas que los padecen1,2. Algunos de los trastornos de la salud mental más comunes incluyen los trastornos de ansiedad, la depresión, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), el trastorno bipolar o la esquizofrenia1–3.
Respecto a las causas de los trastornos de la salud mental, se han identificado varios factores que predisponen a su aparición, como por ejemplo la genética, el desequilibrio de neurotransmisores a nivel cerebral, la experiencia de vida de la persona (p. ej., haber sufrido abusos, especialmente durante la infancia), el consumo de alcohol u otras drogas o la ausencia de una red de apoyo de familiares o amigos1,2.
En los últimos años, numerosos estudios han analizado la asociación entre los trastornos de la salud mental y la microbiota intestinal a través de lo que se conoce como el eje intestino-cerebro4. Sin embargo, hay menos evidencia científica respecto a la posible relación de estos trastornos con la microbiota de la cavidad bucal. Por esta razón, Malan-Müller et al. realizaron un estudio que evaluaba la posible asociación entre la salud periodontal y la salud mental, poniendo el foco en la composición de la microbiota oral5.
Para el estudio, utilizaron dos cohortes españolas: PsicoBioma y TRIAD. Ambas cohortes incluían muestras de saliva, que se emplearon para analizar la microbiota oral. La cohorte TRIAD, además, incluía datos de un cuestionario específico acerca de la salud periodontal y muestras de plasma, que se utilizaron para analizar la concentración de triptófano y serotonina. Según la respuesta al cuestionario de salud periodontal se definió periodontitis grave probable siguiendo tres criterios: ≥25% de dientes con una profundidad al sondaje ≥6 mm (PPD6), ≥50% de dientes con un nivel de inserción clínica ≥5 mm (CAL5) y la definición de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades / Academia Americana de Periodoncia (CDC/AAP).
El estudio incluyó 470 participantes: 186 de la cohorte PsicoBioma y 284 de la cohorte TRIAD. De todos ellos, 306 presentaban síntomas o diagnóstico de trastornos de la salud mental y 34 habían sido diagnosticados de periodontitis. Además, de los 196 participantes de la cohorte TRIAD que respondieron el cuestionario de salud periodontal, 81, 93 y 106 tenían periodontitis grave probable según los criterios PPD6, CAL5 y CDC/AAP, respectivamente.
Al examinar la microbiota oral en función de la presencia de trastornos de la salud mental, se observaron varias diferencias. Por ejemplo, Prevotella histicola era más abundante en los participantes con síntomas de depresión, los que presentaban síntomas de TEPT y los que tenían una peor calidad de vida a nivel psicológico. Asimismo, Oribacterium asaccharolyticum era más abundante en los individuos diagnosticados de ansiedad y en aquellos con síntomas depresivos. Finalmente, los niveles de Haemophilus sputorum y Neisseria elongate eran más bajos en los participantes con síntomas de TEPT y en los pacientes diagnosticados de ansiedad, respectivamente.
También se observaron diferencias según el estado periodontal de los participantes: aquellos con diagnóstico de periodontitis presentaban niveles más elevados de Shuttleworthia y niveles más bajos de Capnocytophaga. De este modo, no se halló ninguna bacteria específica que se relacionara tanto con la salud mental como con la salud periodontal.
No obstante, los investigadores observaron que la degradación del triptófano era menor en los participantes con TEPT, trauma infantil, relaciones sociales deficientes y periodontitis grave probable y que la concentración de serotonina era menor en pacientes con síntomas de TEPT, depresión o ansiedad. Teniendo en cuenta que una menor degradación del triptófano podría dar lugar a una menor concentración de serotonina, y que la serotonina es un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, los autores consideraron que la degradación del triptófano podría tratarse del vínculo entre la microbiota oral y la salud mental.
En definitiva, el estudio de Malan-Müller et al. respalda la existencia del vínculo entre la microbiota oral y la salud mental y sugiere un mecanismo que podría explicar esta conexión.
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