En la cavidad bucal reside un gran número de microorganismos, entre los cuales se pueden hallar patógenos como el virus SARS-CoV-2, los virus de la influenza, Mycobacterium tuberculosis o Streptococcus pneumoniae1,2, causantes de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19), gripe, tuberculosis y neumonía, respectivamente. Varios procedimientos que se realizan en la clínica dental (p. ej., en los que se emplean piezas de mano de alta velocidad, escaladores ultrasónicos o aeropulidores dentales) pueden generar aerosoles y gotículas que contengan estos microorganismos y, así, contaminar las zonas expuestas de los profesionales sanitarios, como las mucosas de la cavidad bucal, el tracto respiratorio o los ojos3. Por esta razón, es importante tomar medidas que ayuden a minimizar la transmisión de microorganismos y las posibles infecciones asociadas.
Las medidas para prevenir infecciones transmitidas por aerosoles incluyen el uso de3:
A raíz de la pandemia de la COVID-19, en los últimos años se han realizado varios estudios sobre la eficacia de los enjuagues antisépticos para reducir la carga microbiana de los pacientes y la contaminación por aerosoles. A este respecto, un ensayo clínico aleatorizado en el que participaron 228 participantes mostró que el empleo de enjuagues con agentes antisépticos —concretamente, povidona yodada, peróxido de hidrógeno o clorhexidina— antes de los procedimientos reducía la prevalencia de patógenos virales y la carga viral de los participantes4. Asimismo, Mohd-Said et al. llevaron a cabo una revisión sistemática que incluyó 21 estudios, de los cuales 18 evaluaban la eficacia de la clorhexidina. Este trabajo mostró que todos los enjuagues reducían la contaminación bacteriana, pero los que contenían clorhexidina eran los que presentaban mayor efectividad, con una reducción de aproximadamente el 70% en más de la mitad de los estudios5.
Por otra parte, la eficacia antiséptica de la clorhexidina parece ser mayor cuando se utiliza en combinación con el cloruro de cetilpiridinio6. Respecto a la eficacia de este último compuesto, un ensayo clínico aleatorizado mostró que, tras dos horas desde la administración de un enjuague con cloruro de cetilpiridinio al 0,7% en pacientes con COVID-19, se producía un aumento de la proteína N de la nucleocápside del virus SARS-CoV-2 en la saliva, lo cual indicaba un aumento de la lisis del virus7. Además, se ha descrito que los enjuagues con clorhexidina y cloruro de cetilpiridinio podrían reducir la carga viral e incluso la infectividad del virus SARS-CoV-2 en pacientes positivos para este virus8. El efecto viricida del cloruro de cetilpiridinio parece deberse a su capacidad para alterar la envoltura lipídica de algunos virus, como se ha observado en un reciente estudio in vitro que evaluaba este efecto frente al virus del herpes simple9.
En definitiva, el uso de enjuagues con agentes antisépticos antes de iniciar los procedimientos odontológicos es una medida que conviene tener en cuenta para minimizar la contaminación microbiana en la consulta dental.
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