El SOP es el trastorno hormonal más frecuente entre mujeres en edad fértil, con una prevalencia a nivel mundial que oscila entre el 5% y el 15%1. Los signos y síntomas pueden variar, pero algunos de los más frecuentes son: periodos irregulares, quistes en los ovarios, niveles elevados de andrógenos, hirsutismo, aumento de peso, dolor pélvico, e infertilidad2,3. Además, se ha observado que las mujeres con SOP tienen un mayor riesgo de sufrir otros trastornos como la apnea obstructiva del sueño, el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina, la diabetes de tipo 2, la obesidad, la hipertensión arterial, algunas enfermedades cardíacas o ciertos trastornos psicológicos4.
En cuanto a su origen, no se conoce con exactitud. Parece ser que tiene un componente hereditario, ya que algunos estudios han relacionado el SOP con algunos genes. Sin embargo, también se han identificado otros factores que pueden favorecer la aparición de este trastorno hormonal, como por ejemplo, una producción excesiva de andrógenos en los ovarios, un exceso de insulina o un estado inflamatorio2.
A lo largo de la última década, varios estudios han apuntado a una posible relación entre la periodontitis y el SOP. No obstante, no han aportado evidencia sólida sobre el riesgo que tienen las pacientes con SOP de desarrollar periodontitis o viceversa, el riesgo de SOP de las pacientes con diagnóstico de periodontitis. Por eso, recientemente, un equipo de investigadores de Portugal realizó una revisión sistemática y metaanálisis que examinaba la asociación entre el SOP y la periodontitis en ambos sentidos5.
El análisis incluyó 12 estudios de casos y controles publicados entre 2011 y 2020, con un total de 49.965 participantes. Al examinar el riesgo de periodontitis de las pacientes con SOP y viceversa, los investigadores observaron que las pacientes con SOP tenían un riesgo 28% mayor de desarrollar periodontitis, a la vez que las pacientes con periodontitis presentaban un riesgo 46% mayor de ser diagnosticadas de SOP. Teniendo en cuenta estos datos, los autores sugirieron un posible vínculo bidireccional entre el SOP y la periodontitis.
Por otra parte, también analizaron la relación entre el SOP y distintos parámetros periodontales en pacientes con periodontitis y observaron que las pacientes con SOP presentaban mayor inflamación gingival, profundidad del sondaje y pérdida de inserción periodontal respecto a las pacientes que no sufrían SOP. Es decir, la presencia del SOP en pacientes con periodontitis se relacionaba con una peor clínica e inflamación periodontal.
Teniendo en cuenta la relación bidireccional descrita en este estudio, los autores sugerían que el tratamiento periodontal no quirúrgico podría ser de ayuda en el manejo clínico del SOP. De hecho, un estudio anterior mostró que, en pacientes con periodontitis y SOP, el tratamiento periodontal no quirúrgico junto con mioinositol –compuesto estudiado para el manejo del SOP– provocaba una mayor reducción de la inflamación sistémica que el tratamiento con mioinositol solo6. Sin embargo, al margen de los procedimientos realizados en la consulta odontológica, el cuidado de la salud periodontal en pacientes diagnosticados de periodontitis requiere mantener unos buenos hábitos de higiene bucodental, que pueden incluir el uso regular de colutorios antisépticos7. A este respecto, los enjuagues que incluyen clorhexidina y cloruro de cetilpiridinio en su composición son una opción altamente eficaz para controlar el biofilm oral, responsable del desarrollo de las enfermedades periodontales8.
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